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miércoles, 23 de enero de 2019

Radler y las cervezas con frutas.


Pese a que mi expertíz cervecera es deficiente, me parece que el mejor ejemplo de las cervezas frutales, son las Lambic Frutales, una cerveza belga de guarda, a la cual se le aplican frutas (generalmente cerezas y frambuesas) durante la maduración, provocando una nueva fermentación. Esto les da una sequedad y color similar a los champagne rosados.  Su origen más probable es la pequeña ciudad de Lembeek, al suroeste de Bruselas, y es una de los estilos más antiguos de cerveza de Europa, incluso anterior al cultivo de lúpulo. Indudablemente ellas son lo que podríamos llamar cervezas frutales.
Pero hay otro tipo de cervezas (o tal vez no lo son), que podríamos llamar las cervezas con frutas, qué desde el punto de vista del coleccionismo cervecero, aportan una variedad exquisita de colores y diseños, en sus envases y etiquetas.  Sobre ellas hay algunas historias dignas de conocer.

Las latas de Radler generalmente tienen colores y diseños orientados a la leyenda de su origen “ciclístico”
Un ejemplo de ellas es la alemana Radler (50% cerveza y 50% limón), conocida también como Alster (Austria), Panaché (Francia), o Shandy (España).  Aunque hay antecedentes anteriores a 1900 sobre las Radlermaß, (cerveza oscura con limonada), se cree que el Radler se inventó a finales del siglo 19 en un club de ciclismo dominado club social de ciclistas democráticos.
La versión más sabrosa de su origen cuenta que la Radler fue inventada en 1922, por Franz Xaver Kugler (químico de profesión), que por ese tiempo era dueño de un jardín de cerveza (Biergarten), ubicado en Deisenhofen, en las cercanías de Munich, el cual era frecuentado por gran cantidad de ciclistas.
Después de la primera guerra mundial, en Alemania, el ciclismo se convirtió en un pasatiempo muy popular, por lo que Kugler creo un sendero turístico a través de los bosques, que desembocaba en su local. El éxito fue tan grande, que se dice que un caluroso sábado de 1922, llego a su local la increíble cantidad de 1.300 ciclistas. Ante la gran demanda de cerveza, que no lograría satisfacer, se le ocurrió mezclar la cerveza con limonada que tenía en grandes cantidades en sus bodegas, indicándole a los ansiosos bebedores que había inventado una bebida especialmente para los ciclistas. Esta mezcla se popularizo rápidamente a través de toda Baviera, especialmente entre los ciclistas que aprendieron a disfrutar una cerveza lager pálida mezclada con limonada.

Kuglen Alm, es el biergarten donde se habría inventado el Radler, y que se mantiene en funcionamiento hasta nuestros días.
En Alemania el Radler se siguió sirviendo solo en jardines de cerveza, bares y restaurantes, hasta 1993 cuando la ley permitió producir por primera vez esta mezcla en envases (latas y botellas).
Cerveza sabor naranja, lanzada al mercado chileno en el año 2001.
En Chile hemos tenido algunos ejemplos de cervezas con frutas, dentro de las cuales hay que destacar una mezcla que sin duda esta en los primeros lugares de la lista “no oficial” de los tragos chilenos; el Fan Shop. Es un brebaje que combina una conocida gaseosa sabor naranja con cerveza, y que está arraigado en los bares y lugares de comida al paso más populares de nuestro país. El lanzamiento al mercado de este mix envasado (2001), fue un rotundo fracaso, desapareciendo en menos de un año. Al parecer estas mezclas al ser envasadas pierden su característica principal, el modo y cantidad en que cada persona las mezcla.
Hoy en día CCU produce una gama muy amplia de estos brebajes, conocidas como stones.








domingo, 12 de agosto de 2018

El mito de la cerveza en la lactancia materna

A fines del siglo 19 y principios del 20, era muy común encontrarse con etiquetas y publicidad de cerveza que mostraba los beneficios de la cerveza en la lactancia materna. En Chile también existen algunas tradiciones arraigadas sobre esto, como la popular malta con huevo o malta con leche condensada, que se les recomendaba beber a las madres lactantes y embarazadas.
Además de mostrarles estos documentos de la historia cervecera, me pareció interesante averiguar si esto era un mito o no.

Izquierda:
Publicidad Cervecería Nacional. Revista Caras y Caretas, Argentina, 1898.
“hasta se le puede dar al niño en la mamadera”.
Derecha:
Etiqueta de “Nutrina” de la fabrica Limache de CCU. (1910). 
"Aumenta la leche materna”
Sin profundizar mucho en el tema he podido averiguar algunas cosas que llevarían a pensar que este supuesto mito no es tal, y tendría algo de verdad. Obviamente, hay que matizar la relación entre el consumo de cerveza y el aumento de la producción de leche.
Estudios realizados han demostrado que un polisacárido presente en la malta de cebada estimula la producción de prolactina, y la prolactina es una de las hormonas encargadas de estimular la producción de leche materna al unirse a sus receptores en la glándula mamaria. El incremento en la producción de prolactina que genera el consumo de cerveza existe, pero es mínimo. En realidad, si bien la lactogénesis se inicia inexorablemente unas horas después del parto, tras la expulsión de la placenta, el mantenimiento y la cantidad de leche producida dependen del propio lactante, de su succión a demanda, ya que ésta estimula la óptima secreción hormonal de oxitocina y prolactina.

Anuncio de un periódico de Valparaíso, Chile, 1902 app.
Este bebe       este no bebe
El incremento en la prolactina proviene de la cebada, pero el alcohol de la cerveza tiene el efecto contrario. El alcohol bloquea la liberación de oxitocina proporcionalmente a la ingesta realizada, por lo que puede observarse una disminución de la producción de leche. En general, esta inhibición no suele ser preocupante por tomar una cerveza con alcohol de vez en cuando, pero obviamente el aumento en la producción de leche será nulo al contrarrestarse los efectos.
De lo anterior, podríamos deducir que la cerveza sin alcohol o extractos de malta, podrían traer algún beneficio menor para la lactancia materna.
Otros estudios, afirman que tomar cerveza (específicamente sin alcohol) más que ayudar al aumento de la leche, incrementa su capacidad antioxidante en un 30%. Los antioxidantes ayudarán al bebé a estar más sano, además de que sirven para prevenir enfermedades cardiovasculares.


Selección de etiquetas chilenas con madres amamantando. 
Fabricas Antofagasta y Limache – CCU  (1925-1930)



miércoles, 6 de junio de 2018

El Gruñidor (Growler)

Orígenes:
A finales del 1800, antes de que la cerveza embotellada se convirtiera en una práctica habitual, beber cerveza fuera del bar se llevaba a cabo mediante jarras, vasijas de cerámica y jarras de vidrio, cualquier cosa que pudiera llevar la cerveza a la casa. El envase más común era un cubo galvanizado o esmaltado de 2 cuartos de galón (un balde de estaño). Los bares no fueron los únicos que aprovecharon este negocio. Los adultos pagaban a los niños del vecindario para que "apresuraran al grumete", llenando los cubos vacíos en el bar, y llevándolos de vuelta a su oficina u hogar. A estos niños se los llamaba "niños de cubo" o "niñas de cubo". Los niños más fuertes llevaban hasta 5 cubos en un palo de madera con muescas, para obtener mayores ganancias.

¿Por qué estos cubos se llaman gruñidor (growler)? La creencia más popular, es que la cerveza gruñe al chapotear alrededor del cubo de lata cuando el CO2 escapa entre las grietas de la tapa.
Durante las décadas previas a la ley seca en EE.UU., los luchadores contra el alcohol se unieron para que se aprobaran leyes que impidieran que los “growler” se llenaran. Para 1915, 24 ciudades de EE.UU. prohibían el comercio de growler, sin mencionar a docenas de otras comunidades que restringían el uso de growlers, incluidos los niños y niñas que llenaban growlers. Así la popularidad del gruñidor disminuyó en gran medida, hasta desaparecer.



El Growler moderno:
Poco después de abrir la primera microcervecería moderna (1989) que servía solo en barril, Grand Teton Brewery, en Wyoming, Charlie Otto, uno de sus fundadores, se enfrentó a un dilema. Sus clientes lamentaban que no pudieran llevar su cerveza a casa. En respuesta, su padre le dijo "¡Necesitas algún tipo de gruñidor!"
Perplejo, Charlie preguntó: "¿Qué diablos es un gruñidor?"
Su padre recordó llenar pequeños cubos de metal en la taberna local y llevar esta cerveza fresca a su abuelo. Sabiendo que el departamento de salud podría estar más inclinado a permitir un recipiente de vidrio en lugar de un cubo de metal, Charlie avanzó, sin ayuda de nadie, logrando que los gruñidores volvieran a tener un uso moderno. En 1989 compró un pequeño shablon de serigrafia, y comenzó a imprimir el logotipo de la cervecerìa sobre unas botellas de vidrio de ½ galón. Estas botellas se llenaron y volvieron a llenar en la cervecería. ¡Y el resto, como dicen, es historia!.
Hoy en día, el uso del growler está extendido en todo el mundo, y para los coleccionistas cerveceros hay un nuevo objeto de colección.



jueves, 15 de febrero de 2018

Cervecería de Augusto Trautmann - Puerto Montt

Augusto (August) Trautmann Scharf nace en Silesia, Alemania, en 1843 y llega a Chile junto a sus padres y hermanos en el barco “Alfred” el 22 de diciembre de 1856, el cual había zarpado de Hamburgo con destino a Puerto Montt, cuatro meses antes.  Esta familia de inmigrantes recibió la chacra N° 21 en el sector de Volcán (ribera norte del lago Llanquihue). Casado con Susanna Klocker Hechenleitner en 1868, la pareja tiene 5 hijos. Luego de 7 años de matrimonio, fallece su esposa. Vuelve a casarse en 1875, con Luise Holtheuer Holthoff, con quien tiene 7 hijos más. Su vida laboral, se desarrollo principalmente como constructor. 
Entre sus obras se le atribuye, junto a Matías Doggenweiler,
la construcción de la actual iglesia Catedral de Puerto Montt, inaugurada en 1872.
Cuando comenzó con la fabricación de cervezas, el consumo estaba destinado a las siempre sedientas gargantas germanas. Tras varios años, en 1870 fundó una fábrica montada en calle “Urmeneta”, al inicio de la cuesta de igual nombre.  Augusto Trautmann tenía prestigio por la excelente calidad de cerveza Bock que servía a sus clientes.
En 1881 la transfirió a Cristian Brahm Sprenger y éste, el 1 de junio de 1911, la vendió a la sucesión Federico Guillermo Stange.
Un derrame cerebral puso fin a su vida el 7 de noviembre de 1910. Sus restos descansan en el Cementerio General de Puerto Montt.


Bibl: Centro de estudios del Patrimonio histórico de la provincia de Llanquihue, diario El Llanquihue de Puerto Montt, documentos históricos biblioteca nacional, investigación propia.

martes, 23 de enero de 2018

Cervecería Möller - Quillota

La historia de la Cervecería Möller de Quillota es bastante corta y poco afortunada para el inmigrante alemán Teodoro Möller.
Recordemos qué en Quillota, Adam Ungemach Hyner había fundado aproximadamente en 1870, una fábrica de cerveza que estuvo ubicada en Avenida de Condell con callejón Herboso (Calles Condell y Herboso, actualmente). Finalmente, esta fábrica quiebra en el año 1894, y el comerciante y agricultor José Loreto Araya, uno de los acreedores, se adjudica los terrenos y la fábrica.
En mayo de 1895, Möller forma una sociedad con Guillermo Spitta, donde aporta la fábrica de cerveza y hielo, los terrenos, edificios y maquinaría, que compra a crédito a José Loreto Araya. Tras esta fallida sociedad, al año siguiente, 1896, Teodoro se asocia con Carlos Fischer, constituyendo la empresa Möller y Cía.  Debido al mal manejo financiero, la sociedad es disuelta y se produce la quiebra un par de años más tarde. La fábrica vuelve a manos del acreedor J.L. Araya en el año 1899.


sábado, 30 de diciembre de 2017

Cervecería de Gubler y Cousiño

Augusto Gubler Keller nace en Wängi, Thurgau (Cantón de Turgovia, al nordeste de Suiza). Ya radicado en Chile se casa con Agustina Percy Soudy, y en 1878 compra en sociedad con Emilio Keller, unos terrenos en la ribera sur del Mapocho. (“tajamares arriba, con el canal San Carlos de por medio”). Era un terreno de 31,5 hectáreas, donde instaló una fábrica de hielo. (Estos terrenos son donde funcionó CCU por muchos años, y hoy esta convertido en un centro financiero y comercial, incluida la torre Costanera Center).
Carlos Cousiño Goyenechea (1859-1932), hijo de don Luis Cousiño y de doña Isidora Goyenechea, fue desde muy joven un realizador y un filántropo, emprendiendo innumerables negocios y empresas en casi todos los ámbitos industriales. Cousiño viajaba constantemente a Europa, con el propósito de tomar ideas para ampliar el desarrollo de sus inversiones. En 1881, por su iniciativa se instaló una fábrica de vidrios en Lota, en un sitio adecuado, un poco al sur del Chiflón. Esta fábrica, que utilizaba como materia prima las arenas y materias siliceas de la misma localidad y el carboncillo como combustible, funcionó desde 1881 hasta 1902. Producía especialmente botellas. En 1897 se hizo, a indicación suya, por primera vez en Chile, una instalación de energía hidroeléctrica a alto voltaje.

Es así como, por escritura pública del 27 de junio de 1885, Gubler y Cousiño forman una sociedad colectiva con el propósito de explotar la fábrica de hielo que posee Gubler, y explotar también la fábrica de cerveza que ha de establecerse con el capital en efectivo que aporta Cousiño. El capital social fue de $ 250.000 de la época. Donde Cousiño aportó $ 125.000 en efectivo, y Gubler la fábrica de hielo, los terrenos, edificios y maquinaria.

En noviembre de 1886, con una gran fiesta, es inaugurada la nueva fábrica, que estaba dotada de dos máquinas sistema Raoul Pictet y Charles Tellier capaces de producir 15 mil kilos de hielo diarios y que se pensaba ampliar a 35 mil. Algo semejante sucedía con la maltería y las bodegas cuya capacidad de cuatro a cinco millones de litros anuales era la mitad de lo que podía producir la sección de cervecería. Era un edificio de tres pisos construido en cal y ladrillo, rodeado de de casas, talleres y galpones, utilizando entre 350 y 400 trabajadores, e incluía una fabrica de hielo y contaba con alumbrado eléctrico.

Tiempo más tarde Gubler, que había pasado a ser personaje de la vida social, y reputado como el hombre más elegante del Santiago de la época, según cuenta Luis Orrego Luco, se retiró de la empresa y estableció una empresa eléctrica en Curicó con la cual perdió su fortuna. El 22 de diciembre de 1898 por escritura pública se liquida la sociedad, quedando Carlos Cousiño a cargo del activo y pasivo.
En 1900 la cervecería de Carlos Cousiño pasaba por un mal momento, ante lo cual, Julio Subercaseax le consiguió un préstamo por £7.000 con el Banco de Chile y Alemania. Al año siguiente, Cousiño llegó a un acuerdo con la Fábrica Nacional de Cerveza. (Recordemos que esta empresa fue formada por la Cervecería de Limache de Hoffmann y Ribbeck y por la Cervecería de Sohrman de Valparaíso, exPlagemann). De este modo nace en 1902, la Compañía de Cervecerías Unidas. -




lunes, 4 de diciembre de 2017

Tapas Corona

La tapa Crown, tapón corona, chapa o corcholata como es conocida en otras latitudes, fue inventada y patentada en 1892, por William Painter. Inmigrante irlandés, llegado a los 20 años a Estados Unidos, ingeniero mecánico, inventor y fundador Crown Cork & Seal Company, hoy conocida como Crown Holdings, Inc. Llega a Baltimore, Maryland en 1865 para comenzar una carrera como capataz en la tienda de máquinas de Murrill & Keizer. Trabajó con fabricantes de botellas para desarrollar un cuello universal para todas las botellas de vidrio, inició Crown Cork and Seal para fabricar tapas que podrían usarse para sellar los cuellos universales. Painter patentó más de 85 inventos, incluyendo el tapón de botella, el abrebotellas, una máquina para coronar botellas, una máquina plegadora de papel, un asiento de eyección de seguridad para trenes de pasajeros y una máquina para detectar monedas falsas. Fue incluido en el Salón de la Fama de los Inventores de Estados Unidos en 2006.
Reproducción de los dibujos originales de la patente de 1892 
Para 1898, había creado la coronadora, un dispositivo de pedales para vender a los embotelladores y minoristas para que pudieran sellar las botellas con sus tapas de forma rápida y sencilla. Esto ayudó a impulsar la aceptación de sus tapas en botellas con bastante rapidez en todo el mundo. En 1906, Crown había abierto plantas de fabricación en Brasil, Francia, Alemania, Japón y el Reino Unido. Desde su invención ha cambiado muy poco el aspecto de las tapas, algunos de los cambios son: el faldón perimetral se ha ido haciendo cada vez más corto, se ha pasado de 24 dientes originales a los 21 actuales, y el disco interior que era antiguamente de corcho solido (hasta app. 1915), corcho reconstituido (hasta app. 1960), ha sido cambiado por plástico. A diferencia del resto de los sistemas utilizados en la época, la tapa Crown contribuía a la diferenciación del producto, al poder fabricarse con el logo y colores de la empresa, convirtiéndose así en un elemento publicitario, que hoy es objeto de colección en todo el mundo.
Estas tapas corresponderían a las primeras tapas corona chilenas, previas a CCU.
Se estima que a Chile las tapas Crown llegaron los primeros años del siglo 20 (1900-02), y se comenzaron a fabricar en el país en 1965, con la apertura de la empresa Crown Cork de Chile S.A.I., hoy fusionada con otras empresas de packaging.